La esposa celebra su aniversario. El marido coge una copa y empieza su brindis: “No quiero brindar por tus 50, cuando eras agria como un limón, ni por tus 40, cuando eras fuerte como el coñac, ni por tus 30, cuando eras juguetona como el champán. Yo bebo por tus 20, cuando eras tan jugoso como un melocotón. La esposa se ofendió y decidió hacer un brindis en respuesta:
– “No brindo por mis 20, cuando era tan jugosa como un melocotón, pero me diste un mordisco, ni por mis 30, cuando era tan juguetona como el champán -pero sólo conseguiste espuma-, ni por mis 40, cuando era tan fuerte como el coñac, pero te lo bebiste por dos. Bebo a los 50, cuando estoy agria como un limón, y te encantaría probarlo – pero no puedes.