Después de celebrar su cumpleaños, Natasha se pincha accidentalmente con una aguja oxidada encontrada misteriosamente en su bolso. Al día siguiente, su salud se deteriora rápidamente: fiebre, debilidad, alucinaciones. Mientras su esposo Dmitry insiste en llevarla al hospital, ella sueña con su abuela fallecida, quien le revela que ha sido maldecida y que los médicos no podrán ayudarla.
Guiada por el sueño, Natasha viaja al pueblo de su abuela, recoge hierbas según sus instrucciones y bebe una infusión que comienza a expulsar “la oscuridad” de su cuerpo. La abuela vuelve a aparecer en sueños: para descubrir al culpable, debe encantar una aguja y colocarla en el bolso de su marido. Quien se pinche con ella será el responsable.
Al día siguiente, una compañera de trabajo de Dmitry, Irina, se pincha accidentalmente con la aguja. Natasha confirma sus sospechas: Irina