Semanas después de aquella noche de descubrimiento, el establo amaneció con dos cuerpos sin vida. Eran Marcus y su hermano Daniel.

Nadie supo nunca toda la verdad del escándalo más oscuro de Virginia. El crimen fue sellado y enterrado, atribuido a un ajuste de cuentas o a un intento de fuga fallido. Elizabeth Jarrove había eliminado la “amenaza” a su apellido, recuperando su lugar con la eficiencia de un reloj.

Así, la obsesión del juez Jarrove acabó con tres vidas. Destruyó a dos inocentes, Marcus y Daniel, pagando el deseo del juez con su sangre. Y destruyó al propio William. Aunque su reputación permaneció intacta, se convirtió en un hombre muerto en vida, obligado a compartir el resto de sus días y su cama con la mujer que conocía su secreto y que, para protegerlo, se había convertido en una asesina. El prestigio que había cons….truido piedra a piedra se mantuvo, pero el horror que nació bajo su propio techo nunca lo abandonó……