Fernando Tejero (61) es un buen ejemplo de que la vida da muchas vueltas, y especialmente en su caso, porque a día de hoy es uno de los actores de éxito más reconocidos y reconocibles de la pequeña y la gran pantalla, pero aunque ahora lo tenga todo, su infancia no fue todo lo feliz que debería haber sido. El actor de ‘Aquí no hay quien viva’ nació en el seno de una familia humilde de Córdoba, pero la sensación de abandono le acompañó prácticamente desde que nació: con solo 9 meses, su madre enfermó y se tuvo que marchar a vivir con su tía un tiempo. “Un tiempo” que acabaron siendo 14 años, momento en el que su tía enfermó de cáncer y ya no se pudo hacer cargo de él. Ahí tuvo que volver a vivir con sus padres, aunque la situación no mejoró con dos personas que eran conocidas, pero a la vez extrañas, porque no le habían criado. En unos años en los que la democracia aún estaba en pañales y la homofobia campaba a sus anchas, sus padres no solo no fueron de ayuda, sino que además se convirtieron en una piedra en su camino, y todo ello mientras en el colegio y en la calle también era machacado con ‘bullying’ por su condición sexual. Y a eso tuvo que sumar uno de sus episodios más oscuros: un abuso sexual por parte de un conocido muy cercano del que ahora ha contado durísimos detalles en ‘Lo de Évole’: “Me aterrorizó”, reveló.
El actor pasó por el programa de Jordi Évole para revelar la pesada mochila que, a sus 57 años, todavía carga. Fernando Tejero, que salió del armario en 2015 a los 50 años, ya contó, en 2023, en el programa de radio ‘La Ventana’, por primera vez que en su infancia había sufrido abusos, pero no ha sido hasta ahora cuando ha revelado nuevos y escalofriantes detalles: “Sufrí abuso sexual por el hermano mayor de un amigo mío. Fuimos algunos amigos del barrio a hacer una ruta por la sierra de Córdoba, guiados por los hermanos mayores de unos amigos, y este en concreto sabía que yo era maricón, y se ingenió una estrategia de tal manera que nos perdimos por la sierra él y yo (y recuerda que fue para obligarle a masturbarle). Me aterrorizó, porque yo no sabía volver”, empezó contando. Un episodio que ocurrió cuando él solo tenía 6 años.