El príncipe Harry y Pippa Middleton: 15 años desde que el mundo fantaseó con que de una boda saldría otra boda

días la ciudad acoge una boda real. Menos todavía, de un príncipe que está llamado a reinar. Aquella jornada, los británicos se echaron a las calles de la capital para ser testigos de la boda del príncipe Guillermo y Kate Middleton. Después de unos años juntos en los que incluso hubo una ruptura, finalmente sellaron su amor. Los ahora príncipes de Gales se dieron el sí quiero en una boda mediática a la que asistieron personalidades internacionales, sus amigos y sus familiares. Lo que no esperaban, era que dos de sus personas más cercanas, también se iban a convertir en protagonistas de los titulares del gran día.

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El príncipe Harry y Pippa Middleton compartieron ese día los nervios por ir a la boda de sus hermanos. Pero hubo más. Porque los hermanos de los novios solo estuvieron conectados por esa emoción de ver casarse a alguien tan cercano. Estuvieron unidos porque su presencia en esa boda de cuento fue de lo más comentada. Primero, por el look que la hermana de

Kate Middleton apareció radiante con su vestido de novia. La princesa escogió para un día histórico un vestido blanco obra de la diseñadora Sarah Burton para la firma Alexander McQueen. Un diseño con mangas y escote con transparencias y encajes, con una falda voluminosa con bordados y con tres metros de cola. Kate también llevó velo y una espectacular tiara. Pero, a pesar de lo impresionante que lució, no logró que sobre ella se dijera la frase ‘acaparó todas las miradas’. No le quedó más remedio que compartir esas miradas con su hermana.

Pippa Middleton ejerció de dama de honor y lo hizo vestida de blanco. Sí, aunque el protocolo dice que ese color está reservado para las novias, la hermana de Kate Middleton se mimetizó con ella con un diseño que fue de lo más comentado. Por el color y porque le quedaba como un guante. Pippa eligió un vestido que se caracterizó por su largo, por su manga corta, por los encajes en las manguitas y en el escote, por su caída…

Un diseño muy romántico con el que llegó a eclipsar la entrada de Kate en la Abadía de Westminster. Pippa entró justo después de su padre y su hermana, a la que ayudó para que estuviera perfecta en uno de los momentos más esperados de su vida. Pero que Pippa fuera la sombra de Kate en esa entrada tan esperada, no hizo más que incrementar su protagonismo. Y la cosa no quedó ahí.

 

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