Las redes sociales son, en estas últimas semanas, un auténtico escaparate de eventos sociales. Festivales, bodas, primeras comuniones, conciertos, ferias… La exposición es constante y eso hace que se despierte, en muchos, una sensación cada vez más común: el “síndrome de la agenda vacía”.
No se trata de un trastorno como tal, sino de una forma útil y sencilla para describir ese malestar que aparece cuando en nuestras conversaciones y en nuestras redes sociales todo el mundo parece tener mil planes, mientras nuestra propia agenda permanece en blanco.