En el complejo tablero de la televisión nacional, hay nombres que por sí solos garantizan expectación, y el de Raúl Prieto encabeza la lista. Tras un periodo de necesaria calma y discreción, el que fuera el alma máter de los grandes éxitos de entretenimiento de nuestro país regresa a la que siempre fue su casa. Según ha podido confirmar El Economista, Prieto, ahora al frente de Secuoya Producciones, tiene ya marcada en rojo una fecha en el calendario: mediados de este mes de mayo.
En el complejo tablero de la televisión nacional, hay nombres que por sí solos garantizan expectación, y el de Raúl Prieto encabeza la lista. Tras un periodo de necesaria calma y discreción, el que fuera el alma máter de los grandes éxitos de entretenimiento de nuestro país regresa a la que siempre fue su casa. Según ha podido confirmar El Economista, Prieto, ahora al frente de Secuoya Producciones, tiene ya marcada en rojo una fecha en el calendario: mediados de este mes de mayo.
Aunque el hermetismo rodea a la producción, los pasillos de Fuencarral ya susurran nombres que nos resultan muy familiares. Se especula con la presencia de Paz Padilla y, de manera muy especial, suena con fuerza el regreso de la carismática Belén Esteban. La de Paracuellos, íntima amiga de Raúl —quien fue el padrino de su boda—, podría volver a la cadena que la vio crecer tras su paso por otros proyectos, sellando así una alianza profesional que siempre ha sido imbatible.
Sin embargo, este éxito profesional llega en un momento de gran contraste en lo personal. Fue el pasado mes de agosto cuando se confirmó el fin definitivo de su relación con el arquitecto Joaquín Torres. Tras trece años de unión y dos de matrimonio, la pareja decidía poner punto final a una historia que culminó en aquella inolvidable boda en el palacio de Casa Pilatos, en Sevilla. Joaquín, en una muestra de absoluta vulnerabilidad, compartía sus sentimientos sobre la crisis que atravesaron con una honestidad desgarradora: “Me ha dejado. Yo acepto la decisión de Raúl, pero nadie me puede quitar mi tristeza”, explicaba el arquitecto a El Español.